domingo, 30 de noviembre de 2014

Ver la vida

Me busco en el reflejo del espejo. Me miro cada parte del rostro y suspiro.
Me busco en el fondo de mis ojos, pero no me encuentro.
Miro mis durezas, mis imperfecciones. Trato de sacarlas, de eliminarlas para que alguien me vea... Solo me lastimo arrancando pedazos de piel, dejando en ella marcas imborrables.
Las lágrimas son escasas, ya no tengo más para llorar. Ya no tengo por qué llorar. Ya no quiero llorar.
Quiero romper mi reflejo, quiero romper mi figura, mi cuerpo, mi ser entero.
Me vuelvo a buscar en la profundidad de mis ojos. La puerta se cierra por el viento que se empeña en no dejar pasar a nadie. Me pregunto qué hay detrás. Yo lo sé. Yo lo veo aunque odie a mi doble negro. Ahí está, y no sé si alguien más lo ve. Quiero que alguien lo vea, pero se esconde como una muñeca rusa, una matrioska, y me preguntó  cuál es el miedo que le impide salir.

Se me acabó la soledad. Se terminó el momento de mirarme y vuelve la rutina. Otra vez sentarme a pensar en todo lo que debería hacer. Otra vez a olvidar mi reflejo y trabajar para que después, en otro momento en que pueda pararme frente al espejo, me haga la misma pregunta:¿Dónde está? ¿qué está mal? ¿por qué no dejo de sentirme como una hormiga invisible en éste mundo?

Finalmente, cuando miro al cielo... sé que sigue el tiempo de vivir, de no mirar más el espejo ni lo que creo que debería ser. Solo vivir.

viernes, 1 de agosto de 2014

Rivalidad

Camino entre la bruma buscando una brisa de aire que me vuele los miedos. El sendero zigzaguea  en una pendiente sin fin, en un camino que no le da tregua al respiro.
Y así, como si siempre hubiese estado oculto bajo las sábanas de la cama, surge el espejo para recordarme que existe un igual, pero opuesto, que puede hacer las cosas parecidas o incluso mejor que yo. Compite por la atención que le fue robada desde el amanecer. Compite en aquello que inicia como un resplandor para convertirse en una chispa. Compite sin darse cuenta de que compite.
Entre pasos la niebla deja de ser espesa para darle lugar a la claridad, al día. El espejo es algo que lentamente va a quedar atrás con el paso de los años, algo que se va a olvidar. Pero ahora, ahora tengo que romperlo sin abrir heridas en mi mano que después dejen marcas.
Mis sueños me ahogan en preguntas de por qué y para qué, y las respuestas son algo que nunca les voy a poder otorgar. Tendré que vivir a flote e intentar nadar contra la corriente para al fin llegar a la orilla y empezar a caminar de nuevo, sin el reflejo, sin esa rivalidad que tortura hasta los recuerdos. 

miércoles, 16 de julio de 2014

Recuerdos

No quiero viajar en un mundo de recuerdos. No, hoy ya no.
Duele recordar porque recordarte solo sirve para darme cuenta de los cambios absurdos y brutales que hiciste.
Suena egoísta decir que tus decisiones son errores, que cambiaste tu vida segura para tirarte a un precipicio que no sabes dónde acaba. Suena a que no quiero verte feliz con tus cambios, con tu nueva vida... pero ¿lo sos? ¿Sos feliz? Cómo lo dudo...
Y saber que hoy te convertiste tan solo en un conocido más, en uno del que no sé nada y que me entero las cosas desde terceros. Saber que no tenés valentía para mirarme a los ojos y decirme que esa es la vida que querés, que querés estar solo...
No es que los años compartidos ya no valgan, es que los que se van a compartir ya no van a ser años.
El pasado es un vacío sin importancia cuando el presente es una guerra que se avecina al paso de una tormenta.
Hoy me pregunto cuándo vas a tener valor y mirarnos a la cara para decirnos lo que tengas que decir... para ver si partís un poco más el corazón de cada uno y para ver si las gotas de amor se transforman en mares de odio y rencor.

Hoy sigo esperando por tu valor perdido hace años.

domingo, 13 de julio de 2014

Cegadas al nacer

Intentemos, probemos separar los párpados y mirar.
Hay que abrir los ojos por nostrxs mismxs. Desde que nacemos nos enseñan a mirar como los demás. Nos enseñan a vivir como ellxs vivieron. Nos enseñan a no pensar.
Nos enseñaban que la mujer es la que hace todo en casa y que el hombre es quien sale a trabajar para traer la plata. Nos enseñaban a cerrar la boca y solo mirar o acatar órdenes.
 Hoy, la realidad sigue siendo la misma. No, las mujeres no conseguimos el respeto. Conseguimos hacer más, trabajar el doble y hacer siempre el doble de todo. Porque seguimos siendo esas mujeres enjauladas en las casas que tienen que limpiar, cocinar, criar a sus hijos, trabajar, entre otras muchas cosas. Cosas que pasan en cada casa, en cada vida.
Pero, lo más indignante, lo más frustrante, es ver cómo el machismo se aferra al corazón de cada mujer. Nos enseñan a vivir en el machismo, nos enseñan a ser mujeres machistas que creen que tienen que ser lo que sus madres fueron. Nos enseñan que nosotras tenemos que legar el machismo.
El problema en este mundo, es que jamás nos enseñan a abrir los ojos y a pensar por nosotrxs mismxs. No nos enseñan a ver ni a hablar, sino a repetir, a memorizar. Porque somos peligrosxs para todo lo que hoy conocemos.
Queda en nosotrxs retirar las capas que velan nuestra razón y nuestra vida.
Y yo no digo que hay hombres que no hacen nada más que trabajar. Esta realidad no hace referencia al rol del hombre ni al de la mujer. Hace hincapié en la forma en que, como máquinas que absorben su entorno, tanto hombres como mujeres somos arrastrados a pensar y ver como otros. A vivir como otros.
Machismo y feminismo. Ni un extremo, ni el otro.
¿Cómo vivir en un mundo al que jamás se le dio la posibilidad de nacer?
 Pase lo que pase, digan lo que digan, el machismo va a seguir existiendo porque nacemos bajo él.

sábado, 21 de junio de 2014

Cambios

Con los dedos sobre el teclado me pregunto qué es lo que puede salir desde mi interior. Ya no es así, no es como si el cielo se oscureciera para dejar paso a las lágrimas que contienen en su interior poemas, historias, pasiones y recuerdos. Ya no se puede escribir con ese sentimiento de dolor.
¿Cómo ver el mundo entero y poder enfocarte en una cosa cuando te estás perdiendo de tantas otras? Es un torbellino que no deja de girar y no puedo evitar querer agarrarlo todo.
Entre medio de preguntas, ruego por la luz, por volver a tocar el cielo con las manos y el corazón. Sueño con atravesar el viento y nadar contra la corriente.