domingo, 26 de agosto de 2018

Es solo un día más.

Con el mar en una aparente calma el viento sopla como en cámara lenta; las olas acarician las rocas y las nubes empiezan a cubrir el cielo como una manta. Y de golpe todo cambia. El mar se agita y golpea el pecho con fuerza y desde todos lados. Los nubarrones grises y amenazadores encierran la cabeza, ciegan el alma. La lluvia cae con fuerza sobre el rostro perdiendo el camino de lágrimas mientras la  desesperación toma el control y la coherencia se aleja corriendo. El viento veloz se lleva consigo el grito atorado en la garganta.
Con un suspiro, con una mirada perdida en la nada, todo vuelve a su aparente paz. Porque siempre es eso, es una aparente paz. Miro el teclado y no dejo de mirarlo, dudando ante cualquier palabra, pensando que nada bueno va a salir de él. Todo pasa como en cámara lenta pero rápida a la vez, porque el tiempo se consume, se escurre entre los dedos. Las horas se hacen eternas con un solo pensamiento: ¿qué estás haciendo? 
Y todo es aparente, todo es... es una nada y un no se constante. Es mirar a mi alrededor, leer, ver y quedarse en ese mismo lugar con las piernas congeladas, con la mente en blanco, con el corazón helado. 
"Ni un kilo menos" leo por allá, y la historia de una chica que termina en el hospital por querer pertenecer a esos cánones de belleza impuestos por la sociedad, impuestos por nosotras mismas. Y pienso en cada vez que me miro al espejo y aparto la mirada rápidamente, negando todo, pensando en que nada va a cambiar... porque mis pies no se mueven, porque mi alma está en otro lado. Porque no quiero seguir viendo esa imagen mucho más tiempo. 
Y me siento y pienso "no tengo tiempo para esas cosas". Y acá estoy, con los apuntes en la mesa, con los textos, los resaltadores, con el tiempo y las horas que se esconden tan rápidos como el sol que apenas veo... y no se si resignarme, no se si intentar. No sé qué tanto vale la pena vivir encerrada o vivir intentando. 
"No, tengo que estudiar", "No, tengo que estudiar", "No, tengo que estudiar"... y el mismo apunte que tengo hace tres horas está en el mismo lugar, esperando a que termine de leer el mismo párrafo que estoy leyendo desde hace quince minutos y al que no le estoy prestando atención porque mi mente divaga. El saber que no llego, la desesperación de buscar cualquier resumen, los nervios y el estrés del parcial que se acerca, el miedo de las notas bajas... el miedo al fracaso de nuevo y la resignación de creer que ya no quiero intentarlo más. Pero acá estoy, con los textos en la mano, leyendo con resignación, intentando... 
¿Por qué? ¿Qué sentido tiene?
Si el tiempo se me va trabajando, si las horas se me van intentando estudiar, intentando llegar a algún lugar que yo no sé ni cuál es... y la vida se me va siempre con la misma pregunta ¿Qué me gusta, qué quiero ser? ¿Quién quiero ser? ¿Qué estoy haciendo con mi vida? 
"Peleando contra el cangrejo" leo por acá... y la historia que cuenta un amigo de la primaria de cómo está peleando contra el cáncer gástrico que lo atacó sin previo aviso, que le cambió la vida tan repentinamente que tiene que plantearse la posibilidad de poder cumplir sus sueños. Y de repente su vida se convirtió en una lucha constante contra el intento de seguir viviendo, de conseguir una vida con la mujer que ama, con la familia que lo acompaña y con sus amigos que lo apoyan en este momento difícil... 
¿Qué estás haciendo con tu vida? ¿Por qué estás haciendo esto? 
Y yo solo sigo... en una aparente ignorancia, mirando y solo mirando. Me choco de nuevo con la misma piedra que lleva años en el mismo lugar sin dejarme pasar, sin dejarme continuar; que está llena de preguntas escritas... porque solo eso puedo hacer... preguntarme, quejarme, renegarme... si al fin y al cavo todos terminamos en el mismo lugar... pero tenemos que vivir de esta triste manera, con una vida injusta, con peleas y discusiones con el mundo, los amigos y la gente que hacen que una vez más el corazón duela... con el tiempo que sigue su curso como el mismo cáncer que te lleva al final. ¿Y en qué gastamos ese tiempo que se nos escapa tan fácilmente? En discutir, en pensar cómo hubiésemos hecho x cosa... en insultar a alguien en un comentario de facebook a través de una publicación porque no comparte nuestra ideología y así vivimos... pelendo, estresados, enojados... vivimos también de mentiras, de imágenes publicadas en instagram de "felicidad" de falsa y absurda felicidad... porque no dejamos de mirarnos a nosotros mismos, porque lo único que podemos buscar es que esos otros que existen en el mundo den "me gusta" a nuestra absurda y feliz vida. 
Miles de pensamientos de diferentes temas son los que pasan constantemente por mi cabeza... pero la agito para que el viento se los lleve y vuelva la ignorancia que te hace una persona aparentemente feliz. Un suspiro que marca el final de estos pensamientos negativos y un resaltador que vuelve a mi mano para intentar una vez más leer textos de gran interés, pero que se están llevando mi vida como el mismo suspiro. 




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